Mi cabeza estaba pegada a la ventana y mis pies clavados encima de una maleta. En algún lugar entre Kutaisi y Borjomi me había quedado dormido en un marshrutka, uno de los incontables minibuses que componen el transporte público en la República de Georgia. De repente, mi amigo me despertó. «¡Mira!», dijo, señalando la, Read More